
Cecilia Dávalos, huérfana desde pequeña y criada por Jonás Fernández, se sentía distante de él hasta que una ruptura de compromiso causó el caos. Su tía sugirió que Cecilia y Jonás formaran pareja. Bajo la lluvia, Cecilia se enamoró, dándose cuenta durante una ceremonia infantil de que ella había sido la primera en tomar su mano, lo que significaba un amor predestinado.