
Tras reencarnarse, Fiona Yáñez iba a ser casada por el bien de su familia cuando Jacobo Santana, siguiendo el rastro de un insecto del destino, destrozó su coche nupcial. Descubrió que el veneno Yin se había alojado en el cuerpo de Fiona, y que la única solución para eliminarlo era fusionarse con ella. Una vez libre, Fiona descubrió con sorpresa que Jacobo se parecía a su amante fallecido en su vida anterior.