
Cuando la emperatriz Serafina cae gravemente enferma, encuentra a su hija perdida hace mucho tiempo, Selena, entre los plebeyos y la nombra heredera. Selena ha sido la esposa devota de Lisandro, un pobre erudito, cuidando de sus padres y apoyando sus estudios. Pero después de aprobar los exámenes imperiales, Lisandro la traiciona para obtener poder. Con la ayuda de Claudia, la hermana de un magistrado, acusa falsamente a Selena de infidelidad y la obliga a divorciarse. Cuando se revela la identidad real de Selena, Cris —un eunuco leal que la protegió durante años— muere defendiendo su honor. Después de que la conspiración queda al descubierto, Selena asciende al trono, pasando de ser una esposa desechada a emperatriz.