
Leo Vázquez, el mejor jugador del mundo, donó su fortuna y regresó a su familia. El traidor Tomás lo incriminó por asesinato. Leo huyó al Hotel Palacio Divino, venció al Jefe en una partida mortal y recuperó un chip biológico para el gobierno. Finalmente, atrapó a Tomás y salvó a otros adictos al juego.