
El chef genio Mateo fue explotado por su primo y terminó fuera del restaurante. Con solo 30 mil, abrió un local frente a su enemigo y contraatacó con su sazón. Con el apoyo de su esposa Alma y varios aliados, pasó de empleado humillado a dueño de un imperio gastronómico. Su primo usó aditivos tóxicos y contrató matones, pero acabó pagando sus abusos y lo perdió todo.