
Hace siete años, una lluvia negra arrastró a muchos a mazmorras de reglas. José García, enfermo terminal, fue enviado al Campo de Entrenamiento Anómalo, donde aprendió a oír la voz de los objetos. Con eso sobrevivió, venció el cáncer y, para salvar a sus padres, entró en una mazmorra teatral. Allí conoció a Antonia Díaz, descubrió la verdad del “Abismo” y se volvió un guía entre dos mundos.