
Hace doce años, un golpe del destino llegó de repente. Sofía, huérfana de ambos padres, se encontraba desamparada en medio de la tormenta. Fue entonces cuando el frío y despiadado Javier, el temido segundo tío, se mostró complaciente y atento con Sofía. Con un carácter rebelde, Sofía no dejaba de meterse en peleas y problemas, siendo una verdadera pequeña diablesa. Sin embargo, el segundo tío sonreía con orgullo y la elogiaba, diciendo que no era de extrañar que fuera la rosa que él había criado, tan parecida a él.