
Yoel fue a recoger a su hijo adoptivo, Xaime, al jardín infantil, pero se sorprendió al descubrir que la maestra del niño era nada menos que su primer amor, Luna. Nervioso, Yoel se marchó apresuradamente, dejando atrás su pulsera, que Luna recogió. Ese reencuentro removió en ambos los recuerdos de su amor de juventud, aunque ninguno se atrevió a mencionarlo abiertamente. Luna, al ver a Xaime, creyó erróneamente que Yoel ya había rehecho su vida con otra mujer. Por su parte, Yoel seguía atado al pasado, sin atreverse a dar el primer paso debido a que la madre de Luna, Flavia, los obligó a separarse años atrás. Así, ambos ocultaron sus verdaderos sentimientos. Durante la boda de su amigo Tomás, Xaime sufrió una reacción alérgica. Luna lo llevó a casa para administrarle medicina y, al entrar en el apartamento, descubrió que Yoel aún vivía en el mismo lugar donde solían estar juntos, sin haber cambiado nada de la decoración. El lugar estaba congelado en el tiempo. Entonces apareció Iris, una mujer interesada en Yoel, y Blanco, quien complicó aún más la situación. Pero tras superar los malentendidos y enfrentar los sentimientos enterrados, Yoel y Luna finalmente lograron reconciliarse y retomar su historia de amor.