
Después de 30 años de trabajo incansable, a María Carrillo solo le regalan un detergente líquido promocional en el Día de la Mujer. Ella anhela un ramo de flores, pero Rodolfo Carrillo le da a su madre una pulsera de oro, a su nuera un collar de oro, a su hija productos para el cuidado de la piel, y a María solo detergente y guantes. Su hija vuelca la mesa, y madre e hija firman un pacto para irse de la casa. Con los 5 millones en derechos de autor, María da un giro a su vida: retoma su sueño literario, gana un premio y encuentra un nuevo amor.