
Hace treinta años, la familia de Marcos Pérez decidió ganar dinero en el extranjero, vendió la casa de campo a precio elevado a su hermano menor Andrés Pérez. Treinta años después, Marcos intentó aprovecharse de la amabilidad de la familia de su hermano Andrés, a fin de hipotecar la casa a su prestamista, no obstante, acaba de enterarse de que ahora la casa vale más de cien millones de dólares. Le entra un profundo arrepentimiento.