
Dakota vive como una princesa en la lujosa residencia real de Slaybourne, protegida y adorada por su devoto esposo Adrián. Pero, cegada por la vanidad y la tentación, lo humilla mientras se acerca peligrosamente al arrogante Jonathan. Tras firmar los papeles de divorcio en estado de ebriedad, sin darse cuenta, el mundo de Dakota comienza a derrumbarse poco a poco, mientras Adrián finalmente se marcha y asciende hacia un destino mucho más grande de lo que ella jamás imaginó.