
El día en que murió la madre de Pamela, su padre la rechazó y su tío la despreció. El hombre más rico de la ciudad la adoptó y la colmó de lujos y amor. Agradecida, Pamela resolvió misterios, curó a su tío y descubrió secretos familiares. Cuando su padre biológico intentó reclamarla, su padre adoptivo la protegió con fiereza, diciendo: "¡Por encima de mi cadáver!".