
Tras el trágico accidente de mi familia, heredé un millón. Con el corazón destrozado, fui al banco a reclamar la herencia. La empleada me exigió: "Que venga el difunto en persona". Me quedé helado ante tanto absurdo. "Las reglas son las reglas", repitió. Bien. Ya que insisten en cumplirlas a rajatabla… voy a mostrarles hasta dónde puede llegar esta locura. ¿Preparados para las consecuencias?