
Tras quedarse huérfana por la trágica muerte de su madre debido a falsas acusaciones, Andrea fue acogida por el príncipe regente. Con su capacidad para comprender a los animales, ayudó a resolver misterios, entre ellos un complot de asesinato y la desaparición de niños en la ciudad. Considerada un amuleto de la suerte, se convirtió en una pequeña princesa muy querida.