
Bruno Salvatierra, un joven heredero adinerado con una personalidad obstinada, es enviado a un pueblo de montaña donde conoce a la chica del pueblo, Alicia Ledesma, lo que da lugar a una simpatía inesperada y a un instinto protector. Con el tiempo, su dependencia mutua y la evolución de sus personalidades se convierten en una fuente de sanación recíproca.