
Sofía fue adoptada desde pequeña por la familia Sánchez, una poderosa familia de la industria petrolera en el Medio Oriente. Al llegar a la adultez, sus padres biológicos la encuentran y la regresan a su hogar, donde llega acompañada de un regalo de bienvenida de mil millones. Sin embargo, pronto se ve envuelta en una serie de situaciones absurdas y cómicas: una "hermana" presumida y calva, un hermano que se cree superior, unos padres que no entienden nada y, sobre todo, la buena voluntad de Sofía, quien decide "jugar" con ellos antes de irse. Después de cumplir su promesa y abandonar su mundo, su hermano y su padre, llorosos, imploran su perdón, hasta llegando al punto de ponerse un disfraz de sirvienta para hacerla sonreír.