
Pedro Ruiz soportó cinco años de abusos de su esposa Tania Gómez y su familia. Cuando su cuñado golpeó a su madre, Tania lo amenazó con el divorcio. Pedro aceptó y firmó el convenio. Los Gómez, sin saberlo, gastaron una fortuna en tarjeta de crédito, generando una deuda enorme para Tania. Pedro se mudó a una mansión con su madre e hija, viendo cómo sus verdugos pagaban las consecuencias.