
La protagonista vivía junto a su madre, dependiendo la una de la otra para sobrevivir. Por un accidente y una trampa del destino, fue llevada a la habitación del protagonista masculino. Tras pasar la noche juntos, ninguno de los dos llegó a reconocer la identidad del otro. Seis años después, la protagonista se gana la vida vendiendo camotes asados para criar sola a sus dos hijos. Por un giro inesperado del destino, vuelve a cruzarse con el protagonista masculino. Para poner fin a la constante presión de su abuelo por casarse, él decide pedirles a los dos niños que finjan ser sus hijos.