
Mateo despierta en una época de hambruna, atrapado en el cuerpo de un cazador tonto, pobre hasta no tener nada, sin padres ni familia. Si no fuera por su cuñada, dulce y paciente, que lo cuida día y noche, ya estaría muerto. ¿Un inicio infernal en medio de un desastre natural? ¿Rendirse? Ni pensarlo. Si va a vivir en un año de hambre, será para que su cuñada coma bien, para tomar muchas concubinas, y para convertirse en el terrateniente más feliz del lugar.