
Carlos Jiménez, un capo del crimen en busca de redención, es alcanzado por un rayo y transportado a una antigua aldea asolada por la hambruna. Allí, reencarna en el cuerpo de un joven pícaro que murió electrocutado tras robar grano. Gracias a un "caparazón de tortuga de adivinación" que le entrega un viejo monje, Carlos puede prever fortunas y desastres diarios, localizar presas, predecir crisis e identificar aliados. Al salvar a otros, ganar dinero y dominar las artes marciales, logra transformar su imagen y se convierte en el pilar de su familia.