
Tras cinco años de guerra, Josefina regresa a casa con la esperanza de reencontrarse con su esposo. Pero lo que descubre la destroza: Marcial se ha casado con su prima Ofelia y hasta tienen un hijo juntos. Lejos de aceptar la humillación, Josefina exige la separación. En medio del dolor y la traición, encuentra apoyo en el noble príncipe Alistair, con quien poco a poco surge un vínculo sincero. Con su ayuda, Josefina logra romper el matrimonio, enfrenta públicamente a la familia de Marcial y los obliga a arrepentirse de sus actos. Al final, tras la lucha y las lágrimas, ella y Alistair se convierten en amantes destinados, alcanzando el verdadero final feliz que merecía.