
José López, un oficinista endeudado con un mísero salario, fue atacado por una entidad siniestra. Para su sorpresa, despertó el Sistema Progresión de Siniestro. Desde entonces, su lema cambió de «trabajar duro» a «buscar que lo golpeen». Cuanto más feroz era lo siniestro, más fuerte se volvía José… y mayor era su bonificación.