
El General Yang Jian, conocido como el General que Defendía al País, decidió llevar a cabo una misión audaz para asegurar el suministro de arroz en un momento crítico. Para evitar que los nobles de la corte, quienes controlaban los almacenes de grano, le impidieran actuar, Yang Jian llevó a sus tropas a Han Yang Cun, un lugar propicio para el cultivo de arroz. Allí, se enfrentó a la dura realidad de la vida en el campo y, en un año de hambruna, decidió robar grano para aliviar el sufrimiento de los aldeanos. Sin embargo, en el año siguiente, cuando la cosecha fue abundante, los aldeanos, junto con el Comandante de la Izquierda, lo traicionaron. Lo alejaron de su campamento y, en su ausencia, masacraron a muchos de sus hermanos de armas. En el momento más crítico, cuando parecía que todo estaba perdido, el emperador, quien estaba de gira en el sur, intervino y salvó la vida de Yang Jian. Castigó a los aldeanos y al Comandante de la Izquierda por su traición. Finalmente, en reconocimiento a sus contribuciones para la estabilidad del país y la pacificación de las revueltas internas, el emperador le otorgó el título de Rey de la Guerra y lo unió en matrimonio con la Princesa Taiping.