
Nadia Salcedo, a los dieciocho años, se le declara a Enrique Jiménez. Después de una noche de copas, se despierta seis años más tarde para descubrir que, a sus veinticuatro años, se ha vuelto caprichosa e insoportable: ignora a su esposo, maltrata a su hija y solo vive obsesionada con perseguir a Edmundo Quintana. Su esposo, al que ama en secreto desde hace años, ha perdido toda esperanza en ella, y su hija tampoco la trata con cariño. Nadia hará lo imposible para desentrañar la verdad y recuperar el corazón de su esposo y su hija.