
Lo dejaron en el altar. Lo humillaron por ser un simple mecánico. Luego se casó con su jefa, la dueña del imperio. Todos se rieron… hasta que revelaron su verdadero nombre: heredero de los Rockefeller y el legendario Prometeo. Pero el golpe más fuerte fue descubrir que la muerte de sus padres no fue un accidente. ¿Y este matrimonio? Solo el primer movimiento de su venganza.