
Valeria Montoya adoptó a Bruno Rojas y ayudó a Teresa Salgado, pero ambos la envenenaron, la atormentaron y sacaron una póliza de 50 millones para fingir su suicidio y cobrar el seguro. Cuando casi la ahogaron, Gabo, ya Gabriel Navarro, dueño de Grupo Celestia, la salvó con un dije de jade y ADN. En banquete, reveló todo y hundió a los culpables.