
Isabela Montoya se casó por contrato con Adrián Salgado para salvar Grupo Montoya, pero él la hundió y le robó recursos. Cuando todo parecía perdido, el guardaespaldas Sebastián Ferrer la salvó, recuperó la plantación de caucho y la ayudó a divorciarse. Entre peligro y deseo, ella descubrió que él era León Duarte, dueño de Grupo León Azul.