
Joana, una insignificante contable, lleva tres años sin cruzar palabra con su temido jefe, Xavier «Demonio» Huerta. Todo cambia cuando su hermano Gabriel irrumpe en la oficina y lo abraza gritando «cuñado». Dice venir de diez años en el futuro, que Xavier está locamente enamorado de Joana… y que lleva su nombre tatuado en la espalda. Ella solo quiere morirse de vergüenza. Pero Xavier, con mirada helada, le pregunta a Gabriel: —Ese tatuaje… ¿cómo sabes que existe?