
Lina Campos, del Noreste, y Óscar Uribe, hijo del magnate malasio, fingieron un romance que se volvió real. Pronto se casaron. Con su astucia y carácter, Lina rompió las ataduras de las reglas de los Uribe y unió a esa familia distante. Durante los preparativos, descubrieron que el hijo mayor, perdido hace años, estaba cerca. Así, logró la verdadera reunión familiar y ganó el cariño de los Uribe.