
Carmen Flores rescató a un hombre guapo y herido y lo llevó a su casa, utilizando con frecuencia los cambios de vendajes como excusa para admirar su físico, con la esperanza de convencerlo de que fuera su novio. Más tarde descubrió que se trataba de Luciano Boluarde, un heredero desaparecido de Navarra. Cuando ella intentó distanciarse, él la persiguió insistentemente, decidido a enfrentarla por las libertades que ella se había tomado mientras él estaba vulnerable.