
Cuando Julia Zambrano cayó en un estanque, descubrió que no era la verdadera hija de su familia, sino una impostora. Ante la pérdida de todo, optó por la resignación. El día que regresó la verdadera heredera, sus “hermanos” la protegieron, suplicando que se quedara con ellos, alegando que era vulnerable y que dejarla vivir sola era peligroso.