
Carlos Cortez trabajó cinco años en el taller de su primo Pablo, pero solo recibió 50 mil. Aguantó, y en secreto compró un taller abandonado para iniciar su propio negocio. Su primo, furioso, lo saboteó y envió matones, pero Carlos los enfrentó. Pablo quebró por su mala praxis. Carlos lo perdonó y le dio otra oportunidad. Finalmente, primos unidos, crearon un gran negocio juntos.