
Obsesionada con su boda millonaria, Shirley torturó sin piedad a Emily, a quien creía la amante de Mason, su prometido. No sabía que esa víctima era la hermana perdida que Mason había buscado por más de veinte años. Cuando él llegó, la cazadora se convirtió en presa, y el juicio que decidiría el destino de Shirley apenas comenzaba.