
Santiago Cáceres regresó a 2008, a su examen de ingreso a la universidad, acompañado de su asistente inteligente, Gemin. Reflotó la fábrica de juguetes familiar, creó cajas ciegas aprovechando el auge de los Juegos Olímpicos y se lanzó al negocio de internet. Protegió a su familia, ayudó a sus amigos y, con ingenio y oportunidad, cambió su destino para siempre.