
Tras retirarse de la corte, la princesa Ana casó a su hija Paula con José, hijo del Comandante. Pero José y su malvada madre ansiosos por emparentar con el Primer Ministro torturaron a Paula, asesinaron a su recién nacida y la entregaron a maleantes para que la violaran. Cuando Ana lo descubrió y quiso vengarse, Paula ya se había suicidado. Desesperada, Ana juró hacer pagar a todos los culpables sin saber que su venganza desenterraría una conspiración aún mayor.