
Emilio Hernández fue tratado como un inútil por la familia Delgado. Su esposa Sara lo dejó. Ocultando su poder, soportó humillaciones hasta que, en la cena final, reveló su verdadera identidad como Guerrero Supremo y líder de la familia Hernández. Con Silvia Guzmán a su lado, venció a todos los que lo subestimaron y alcanzó la cima.