
Juan Cruz es despedido del Grupo Bravo, una empresa que no reconoce el talento, y pierde un premio de quinientos mil por su contribución vitalicia, solo para ser contratado por la Sra. Ortega, presidenta de los Ortega, y el Sr. Valle, presidente de los Valle, que compiten por emplearlo. Cuando regresa a casa, su hijo adoptivo Hugo Cruz se vuelve violento a causa del paro, y su esposa Isabel Ruiz finge ser conciliadora, pero en secreto conspira con Hugo Cruz y su prometida Lora Flores para quedarse con sus bienes, obligándole incluso a cambiar su antigua casa por una nueva. Al final, Hugo Cruz es castigado por la ley, Isabel Ruiz es abandonada por Yoel Cano y se queda sin nada. La relación de Juan Cruz con Sara Acosta crece rápidamente y recibe la bendición de su hijo Mario Romero de tener una familia perfecta.