
La mimada y caprichosa heredera Emilia Márquez se vio inesperadamente obligada a someterse a un sistema de tutela, solo para descubrir que encontraría su fin a manos de Ernesto Castelo, el hijo ilegítimo. Obligada a redimirlo, descubrió que el aparentemente dócil Ernesto era en realidad un astuto villano disfrazado. Al principio, Emilia solo buscaba domesticarlo para cumplir su misión, pero, inesperadamente, se encontró recibiendo el afecto que siempre había anhelado.