
Expulsado de su familia y asesinado, Fernando renace y se cansa de complacer a los demás. Siendo el mejor puntaje del examen nacional y el hijo del hombre más rico, sus identidades ocultas dejan atónita a la familia adinerada que una vez lo despreció. Cuando sus padres parciales le suplican de rodillas y sus tres hermanas están llenas de arrepentimiento, él los despide con frialdad: “Los papeles de desheredación están firmados. Ahora, lárguense”.