
La heredera Laila es expulsada de su casa tras un embarazo inesperado. Años después, aparece el padre de su hijo, Roman, revelando que es el hombre más rico del mundo. Para conseguir tratamiento médico para su hijo, Laila acepta un matrimonio contractual con Roman. Sin embargo, a medida que se van conociendo, rompen poco a poco el contrato y se enamoran.