
Zulema Paredes, leyenda del juego, se retiró por su hijo Héctor, quien la despreciaba. En el velorio de su esposo, Héctor y su suegra Sofía planearon quitarle su casa. Zulema, decepcionada, se sentó a jugar. Cuando Sofía creyó ganar, Zulema despertó su grandeza e hizo una jugada perfecta, ganándolo todo.