
Lucas Linares, presidente del Consorcio Linares, ocultaba tres personalidades y buscó por años a la niña que le salvó. La reconoció en Laila Lezcano, pero ella llegó con odio, creyéndolo asesino de su familia. Infiltrada para vengarse, descubrió que él guardaba su pulsera. Entre encierros y deseo, una fuerza mayor, "El Arquitecto", reveló que todo era más grande que una simple venganza familiar.